El delito de abusos sexuales en el Código Penal

El delito de abusos sexuales está tipificado en los artículos 181 y 182 del Código Penal, dentro del Título VIII en el que se regulan los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales.

Como abogados especialistas en abusos sexuales, lo primero que cabe señalar es que este delito se configura como un atentado contra la libertad sexual en el que no concurre consentimiento válido prestado por la víctima.

La diferencia principal respecto al delito de agresión sexual es que el delito de abusos sexuales no requiere violencia ni intimidación, por lo que, en el caso de que concurran estos elementos, la conducta se calificaría penalmente como delito de agresión sexual.

La Jurisprudencia penal ha definido el bien jurídico protegido por este delito como la “insalvable y privativa facultad de la persona de consentir o rechazar un contacto sexual de la naturaleza que sea éste” (Sentencia del Tribunal Supremo número 820/2002, de 8 de mayo).

LA FALTA DE CONSENTIMIENTO EN EL DELITO DE ABUSOS SEXUALES

El artículo 181.1 del Código Penal regula el tipo básico del delito de abusos sexuales. Concretamente, según este precepto penal: “El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses”.

El elemento principal de este delito es la falta de consentimiento de una persona a la realización de cualquier acto que atente a su libertad o indemnidad sexual. De esta manera, según expone el Tribunal Supremo, el delito de abuso sexual se caracteriza por el elemento negativo de ausencia de consentimiento de la víctima, como libre ejercicio de la libertad sexual (Sentencia de 15 de diciembre de 2000).

Las condiciones que debe reunir el consentimiento para ser eficaz no están definidas en el Código Penal, lo que ha motivado que los Juzgados y Tribunales penales hayan atendido a los diferentes criterios sociales aplicables al caso concreto para determinar la existencia, o no, de libertad en el consentimiento.

En todo caso, para la determinación de la existencia, o no, de un consentimiento válido, la Jurisprudencia penal otorga un valor fundamental a la declaración de la víctima, la cual puede constituir por sí misma una prueba de cargo apta para fundamentar una sentencia condenatoria siempre que cumpla con una serie de requisitos establecidos por el Tribunal Supremo.

SUPUESTOS CONCRETOS DE FALTA DE CONSENTIMIENTO EN EL DELITO DE ABUSOS SEXUALES

El apartado 2 del artículo 181 del Código Penal regula diversos supuestos de abusos sexuales en los que se considera que nunca existe un consentimiento válido en el ámbito de la libertad e indemnidad sexual. Concretamente, son los siguientes:

1.- Víctima privada de sentido: En este caso deben incluirse supuestos muy diversos, como, por ejemplo, aquéllos en los que la víctima esté dormida, o tenga sus facultades seriamente mermadas o anuladas como consecuencia de la ingesta de alcohol, fármacos o sustancias estupefacientes.

2.- Abuso delñ transtorno mental de la víctima: La Jurisprudencia penal tiene declarado que el elemento determinante, en estos supuestos, es que la patología mental de la víctima no le permita prestar un consentimiento libre y, en consecuencia, autodeterminarse en el plano sexual.

EL DELITO DE ABUSOS SEXUALES EN EL PREVALIMIENTO DE UNA SITUACIÓN DE SUPERIORIDAD

El artículo 181.3 del Código Penal tipifica el denominado delito de abusos sexuales de prevalimiento, estableciendo que: “La misma pena se impondrá cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima”.

Según la Jurisprudencia del Tribunal Supremo, “El referido prevalimiento debe entenderse como cualquier estado o situación que otorgue al sujeto activo una posición privilegiada respecto del sujeto pasivo de la que el primero no solamente se aprovecha, sino que es consciente de que le confiere una situación de superioridad, para abusar sexualmente de la víctima, que de esta forma no presta su consentimiento libremente, sino viciado, coaccionado o presiona

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PUBLICADO:   21 mayo, 2019  |   CATEGORÍAS:Sin categoría  |   AUTOR: Belmonte